A pesar que muchos hermanos tienen años de congregarse y recibir muchas enseñanzas bíblicas que los deberían de convertir en maestros, su comportamiento demuestra, un egoísmo que exterioriza ante propio y extraños, la inmadurez de un bebé. Debemos mostrar nuestra madurez manifestando los signos del reino, renunciando a nosotros mismos y siendo uno mismo con los demás.