Nuestro Dios tiene vida, habla, es extrovertido - sale a nuestro encuentro- y ciertamente no tiene paz hasta que nos halla incorporándonos a la fiesta de resurrección. Cuando abrimos nuestro corazón no recibimos cosas de Dios, sino que recibimos la misma vida de Dios que es amarnos los unos a los otros, y, especialmente amarnos en casa, como familia.
Purchasing is currently disabled. Please try again soon!