La seguridad de la salvación no depende de méritos logrado de nuestra parte, sino de la gracia de Dios. Si la seguridad de la salvación dependería de mi, estaría de más la obra redentora de Jesús en la cruz del Calvario. La salvación es un don dado por Dios a todo aquel que deja de confiar en sí mismo para su salvación, y en fe, acepta el milagro de la cruz. Jesús dijo: “…y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28)
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