La forma básica de vivir bíblicamente es “amando a Dios y amando a nuestro prójimo.” De esto se desprende nuestro concepto de la vida. Dios es Creador y nosotros somos creados a su imagen; por tanto, mi conducta espiritual, moral, ética, relacional, laboral, profesional, financiera, etc., debe estar aliñada a la revelación que Dios hace de sí mismo en la Biblia. “Ser imitadores de Dios como hijos amados.”
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