No siempre el lugar que Dios escoge para bendecirnos, es el lugar que escogeríamos como un lugar prometedor. Nuestras decisiones se basan mayormente en las estadísticas y en las experiencias de otros para determinar un lugar próspero. En tiempo de mucha hambre y de gran sequía, Isaac buscó mudarse a Egipto, como tierra de abundancia, y Dios le dijo si te quedas aquí, en Gerar, yo te voy a bendecir; Isaac se quedó allí, sembró su semilla, y lo que era imposible para el hombre, Dios multiplicó la siembra de Isaac ciento por uno y lo hizo muy rico.
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