Con la llegada de un nuevo año viene un aluvión de resoluciones, recordatorios y exhortaciones. Todos siguen temas similares de cómo hacerlo: cómo aumentar su eficiencia, cómo hacer que todo momento cuente, cómo invertir su tiempo sabia y productivamente.

Pues bien, simplemente por el gusto de la diversión, me gustaría tomar la idea opuesta. Voy a decirle cómo desperdiciar su tiempo. Tal como lo oye; si usted sigue este consejo, no progresará absolutamente en nada este año. ¡Se lo garantizo!

Primero, preocúpese mucho. Empiece preocupándose temprano en la mañana, e intensifique su nivel de ansiedad conforme avanza el día. ¿Le faltan cosas por las cuales preocuparse? Lea el periódico, vea la televisión o busque en la internet. Usted hallará suficientes malas noticias, informes de ruina, tragedias humanas y calamidades de último minuto como para mantener su corazón y mente agitados toda la noche.

Algo que he hallado útil en mi propio mundo de afán es reflexionar mucho en mis fracasos y errores. Si usted es padre o madre, piense largo y tendido en lo que debería o podía haber hecho por sus hijos. Eso le dará a su sentido de culpabilidad la luz verde que ha estado esperando. Para añadir un toque de variedad, también puede recordar algunas cosas que no debería haber hecho. El remordimiento alimenta la preocupación de muchas maneras creativas.

¿Necesita otras pocas categorías en las cuales atorarse? Piense en lo que no le gusta de su matrimonio o su trabajo.Pasar tiempo con gente negativa es otro secreto que usted no querrá olvidar este nuevo año. Si lo planea todo bien, estará bien repleto de preocupaciones mucho antes de que llegue febrero.

Segundo, haga predicciones firmes y precipitadas. ¿Por qué no? Tiene todo un nuevo año por delante. Su libro de compromisos está limpio y listo para que lo llene con planes detallados. Por supuesto, usted tiene que ignorar unas líneas desechables del capítulo 4 de Santiago.

Oigan ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana viajaremos a esta u otra ciudad y estaremos allí un año, y haremos negocios y ganaremos mucho dinero». Ustedes ni siquiera saben qué va a pasar con su vida el día de mañana (13-14, PDT, énfasis añadido).

Olvídese de este versículo y talle sus expectativas en piedra, convencido de que las cosas resultarán tal como usted las planea.

Tercero, fije su atención en enriquecerse. Con este marco mental, usted encaja a la perfección en la mayor parte de la exageración que derrama seminarios empresariales y entusiastas reuniones de ventas. Asegúrese de conseguir sus ideas en cuanto al dinero de los anaqueles seculares, y definitivamente no preste atención a hombres como Salomón, quien escribió:

No te afanes por hacerte rico;
Sé prudente, y desiste.
¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?
Porque se harán alas
Como alas de águila, y volarán al cielo (Proverbios 23:4-5, RVR).

Quiero decir, ¿qué sabe Salomón en cuanto al dinero y contentamiento y consecuencias?

Cuarto, compárese con otros. Esto es otro desperdiciador de tiempo certero. No sólo le llevará como lanzadera entre los extremos de la arrogancia y el desaliento, sino que pasará otro año sin saber quién es usted.

Quinto, alargue la lista de sus enemigos. El juego de echar la culpa mantendrá sus ruedas patinando más que cualquier otra actividad. Su destreza en este juego debe mejorar con la edad, porque mientras más años vive, más munición puede tener. Con todo un arsenal de suspicacia, paranoia y resentimiento, usted puede desperdiciar noches interminables repasando sus emociones de odio, mientras se carcome por aquellos individuos que han hecho su vida desdichada.

Allí lo tiene. Cinco desperdiciadores del tiempo certificados. Aplique estas sugerencias, y su nuevo año puede alcanzar un nuevo récord para desperdiciar tiempo valioso.

Pero, por otro lado, ¿quién quiere hacer eso? Nadie se propone correr en círculos; simplemente sucede. Así que, hablemos en serio. ¡Cuidado con los desperdiciadores del tiempo! Más bien, dedique más tiempo a la oración que a la preocupación. Sea flexible. Dé más. Esté satisfecho con la persona que Dios ha hecho de usted. Y permita que el aceite del perdón afloje el apretón de esos rencores. En otras palabras, haga de este año, el año más productivo que jamás ha tenido.


Adaptado de Charles R .Swindoll, The Finishing Touch: Becoming God’s Masterpiece (Dallas, Tex.: Word, 1994), 14-15. Copyright © 1994 por Charles R .Swindoll, Inc. Reservados todos los derechos.