Con la llegada del nuevo año viene todo un aluvión de resoluciones, recordatorios y exhortaciones. Todas siguen el tema similar de cómo hacerlo: cómo aumentar su eficiencia, cómo hacer que cada momento cuente, cómo invertir su tiempo sabia y productivamente.

Pues bien, para decirlo medio en son de broma, me gustaría optar por lo opuesto. Voy a decirle cómo desperdiciar su tiempo en el 2007. Tal como lo oye; si usted sigue mi consejo no logrará absolutamente ningún progreso en todo este año. ¡Se lo garantizo!

Primero, preocúpese mucho. Empiece a preocuparse temprano en la mañana, e intensifique su nivel de ansiedad conforme avanza el día. ¿Le hacen falta cosas en cuanto a las cuales preocuparse? Lea el periódico, vea los noticieros por televisión, o en la Internet. Hallará suficientes malas noticias, predicciones de ruina, tragedias humanas, y calamidades de último minuto como para mantener su mente y corazón retorciéndose toda la noche.

Algo que he hallado útil en mi propio mundo de ansiedad es reflexionar mucho en mis propios fracasos y errores. Si usted es padre o madre, piense largo y tendido en lo que debería o podría haber hecho por sus hijos. Esto le da al sentido de culpabilidad la luz verde que había estado esperando. Para añadir un toque de variedad, también puede traer a colación algunas de las cosas que no debería haber hecho. El lamentarse alimenta la preocupación de muchas maneras creativas.

¿Necesita unas cuantas categorías en las cuales atascarse? Piense en las cosas que no le gustan de su matrimonio, o de su trabajo. La posibilidad de que su techo gotee, que el coche se descomponga, o que usted está envejeciendo. Frecuentar a personas negativas es otro secreto que no querrá olvidar este año nuevo. Si planea esto de manera apropiada, usted quedará doblegado con toda una carga de ansiedades antes de que llegue febrero. ¡Empiece de inmediato! Esas úlceras potenciales necesitan ha ácido fresco.

Segundo, haga predicciones lúgubres y vertiginosas. ¿Por qué no? Tiene delante de sí todo un año nuevo. Su horario está vacío y listo para que se lo llene con planes detallados. Por supuesto, usted necesitará ignorar aquellos renglones del capítulo 4 de Santiago:

¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana (13–14, énfasis añadido).

Olvídese de este versículo, y grabe sus expectativas en piedra, convencido de que las cosas resultarán tal como las planea.

Tercero, fije su atención en enriquecerse. Con este marco mental usted encajará al dedillo en las arengas que brotan de seminarios de empresarios y reuniones de promoción de ventas. Asegúrese de obtener en los anaqueles de las librerías sus ideas en cuanto al dinero, y definitivamente no preste ninguna atención a hombres como Salomón, que escribió:

No te afanes por hacerte rico;
Sé prudente, y desiste.

Quiero decir, ¿qué sabe Salomón en cuanto al dinero, y a sentirse contento, y las consecuencias?

Cuarto, compárese con otros. Esta es otra manera segura de desperdiciar el tiempo en el 2007. No sólo que usted rebotará entre los extremos de la arrogancia y el desaliento, sino que pasará otro año sin saber quién es.

Si la belleza externa no abunda en usted, comparar con el último Tarzán producido por Hollywood debería ayudar a los hombres, y las encantadoras modelos que aparecen en las portadas de las revistas servirán bien para las mujeres. Los próximos doce meses serán una maravilla siempre y cuando usted mantenga su mirada horizontal. Un consejo adicional. Tenga a mano sus pastillas antideprimentes.

Quinto, alargue la lista de sus enemigos. Buscar a quién echarle la culpa mantendrá sus ruedas patinando durante el 2007 más que cualquier otra actividad. Su destreza en este juego debe mejorar con la edad, porque mientras más años vive uno más munición tiene. Con un arsenal completo de suspicacia, paranoia y resentimiento, usted puede desperdiciar noches interminables rememorando sus sentimientos de odio y rencor por los que le han hecho su vida desdichada.

Allí las tiene: cinco cosas seguras para desperdiciar el tiempo. Empiece a aplicar estas sugerencias, y su nuevo año puede lograr un récord en cuanto al desperdicio de tiempo valioso.

Pero, por otro lado, ¿quién quiere hacer eso? Nadie se propone andar en círculos; simplemente sucede. Así que, hablemos en serio. ¡Cuídese de las cosas que desperdician el tiempo! Más bien, ore en lugar de afanarse. Sea flexible. Dé más. Conténtese con la forma en que Dios le ha hecho. Permita que el aceite del perdón afloje su apretón de esos rencores. En otras palabras, haga de este año su año más productivo hasta aquí.