Cuando se Arruinó el Plan de Dios
 

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”  - Romanos 6:23

Adán y Eva vivían muy felices en su hogar en el hermoso jardín del Edén. El trabajo era fácil e interesante. Los animales eran juguetones y compañeros amigables. El plan de Dios para Adán y Eva era que vivieran felices para siempre.

Dios amaba a Adán y a Eva, pues sabía que ellos serían más felices si le obedecían. Pero Dios no obliga a la gente a que le obedezca, sino que Él permite que cada uno escoja obedecer o desobedecer. 

En el jardín había dos árboles especiales: el árbol de la Vida y el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Cuando Dios les dio a Adán y a Eva su hermoso hogar, les dijo: "Ustedes podrán comer libremente de todo árbol en el huerto; pero del árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no podrán comer, pues si lo hacen, ciertamente morirán." Esta sería su oportunidad de decidir si obedecerían a Dios o no.

Un día, Eva se detuvo a mirar el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, pues era hermoso. De pronto, Satanás en forma de serpiente le habló: "¿Con qué Dios te ha dicho que no comas de ninguno de los árboles del huerto?" Eva le respondió: "Podemos comer del fruto de los árboles del huerto, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho, no comerás de él, o morirás."

Entonces fue cuando Satanás dijo la primera mentira en este mundo. "Ciertamente no morirán, sino que serán como Dios, sabiendo el bien y el mal." Cuando Eva vio que era bueno para comer, que era hermoso, y que el árbol podía hacerla sabia, tomó del fruto y comió. Luego le dio a Adán y él también comió.

Dios los llamó y les dijo que como habían desobedecido, debían morir o sea, que ya no serían inmortales. ¡Cuán tristes se sintieron Adán y Eva! Ahora sabían que el conocimiento del mal no era algo bueno para ellos. ¡Cuánto debieron haber llorado! Pero Dios los consoló y les dio la promesa de que algún día, uno de los descendientes de Eva vencería a la serpiente, que es Satanás.

Aprendemos en el Nuevo Testamento que Jesús, el propio Hijo de Dios, hizo exactamente eso, pues vivió en obediencia a Dios y permitió que hombres malos lo mataran, a fin de salvar a la humanidad de la muerte eterna.

Nosotros debemos escoger a qué líder queremos seguir y obedecer, si a Dios o a Satanás. Si escogemos seguir a Dios y aceptar la muerte y el sacrificio de Jesús, Él compartirá su vida con nosotros. Podremos vivir en el hogar celestial que está preparando para todos  sus hijos fieles.

Tu Historia Preferida
PO Box 8
Niles, MI 49120
1-888-847-8854 (USA)
269-471-7176 (internacional y local)
info@tuhistoriapreferida.com

For more information please visit Tu Historia Preferida on OnePlace.com!