Septiembre 28, 2010

Salmo 27.11-14 

Si un sermón merece ser escuchado, fórmese el hábito de anotar los puntos importantes. Escribir las cosas graba las verdades en el corazón y la mente, que es donde se echan los fundamentos de la teología bíblica.

Los cristianos no pueden dejar que un mensaje les entre por un oído y les salga por el otro: quienes lo hacen se llenarán de pánico cuando se encuentren en un valle espiritual. Por haber retenido muy poca enseñanza, su comprensión del Señor será limitada.

Las personas con una base teológica frágil, no se dan cuenta de que: 1) Dios las está sosteniendo en sus dificultades (is 41.10); 2) esto tiene un propósito (ro 8.28, 29); y 3) deberán rendirse a la obra de Dios en sus vidas, o serán dejadas de lado; siguen siendo creyentes, pero inútiles para el reino (ro 12.1, 2). En consecuencia, el creyente sin una sólida base bíblica buscará el consejo de "arregladores de problemas" mundanos que ofrecen solo un alivio pasajero del dolor y el temor.

David, el autor del salmo, dice que no le temía al mal (sal 23.4). Él conocía a Dios. ¿Qué podía temer, si aquel que lo controla todo estaba de su lado? ¿cómo podía asfixiarlo la ansiedad, si estaba en la presencia consoladora del Espíritu? Estaba aferrado a Dios y a sus promesas, y Dios lo libraría (sal 23). Pero el salmista tenía que conocer esas promesas para creer que el Señor las cumpliría.

Una relación espiritual fuerte en la emoción, pero débil en la verdad, se tambalea en un valle. Los cristianos tenemos que saber cómo se aplica la biblia a la vida. A menos que usted tenga convicciones capaces de soportar la presión, el dolor y la crítica, estará en peligro. Una relación espiritual fuerte en la emoción, pero débil en la verdad, se tambalea en un valle. 

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