Septiembre 20, 2010

Filipenses 4.10-13 

Después de su encuentro con Jesús en el camino a damasco, Pablo tuvo que aprender mucho en cuanto a la salvación y el seguir a cristo. Hasta el final de su vida, el apóstol compartió lo que iba descubriendo. En su carta a la iglesia en Filipos, escribió acerca de una lección muy importante para la vida: el secreto del contentamiento.

¿Qué clase de vida cree usted que trae contentamiento? Podría pensar que es una vida con pocos problemas o con mucho éxito. Es posible que usted desee tener buena salud, seguridad económica, y una familia amorosa. La vida de Pablo no fue en absoluto nada de esto, estuvo en peligro de muchas maneras (2 co 11.23-26). En ocasiones, la gente lo escuchaba, pero la mayoría de las veces eran hostiles a su mensaje. Tuvo también una "espina clavada en el cuerpo" que Dios se negó a quitarle (2 co 12.7-9 nVi). E, incluso, pasó tiempo considerable en la cárcel, encadenado a un guardia. Sin embargo, escribió con osadía: "he aprendido [el secreto de] vivir en todas y cada una de las circunstancias" (Fil 4.12).

El secreto que descubrió fue el de vivir de acuerdo con su posición en el señor, no a sus sentimientos. Como hijo de Dios, Pablo sabía que era espiritualmente rico —"bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo" (Ef 1.3) porque tenía un Padre celestial amoroso, y la guía del Espíritu santo.

El contentamiento en nuestra era mediática es difícil de encontrar y más difícil aún de mantener. siempre hay algo más nuevo, más grande o mejor para comprar, y alguien tiene lo que usted quiere. Cuando se sienta insatisfecho, pruebe a basar su respuesta en su posición como coheredero con Cristo (ro 8.17), en vez de sus sentimientos. Cuando se sienta insatisfecho, pruebe a basar su respuesta en su posición como coheredero con Cristo.  

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