Noviembre 13-14, 2010

Juan 10.7-10 

En nuestra rutina diaria, es fácil pensar de manera mundana. Cuando nuestros pensamientos se alejan de Dios, podemos llegar a ser peligrosamente independientes. En tales situaciones, lo que sigue es una batalla espiritual con grandes riesgos. La victoria exige más que mantenerse a flote cada día. Esta guerra requiere nuestra activa e intencionada confianza en Cristo.

Primera de Pedro 5.8 nos advierte: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar". El enemigo conoce nuestra naturaleza y debilidades. Él susurra dudas y engaños para lograr su propósito.

Sabemos que la victoria final es de Dios, pero las trampas de Satanás todavía engañan a muchos. ¿Cómo podemos evitar caer en la tentación que nos aleja de Dios, y que lleva a la destrucción?

Jesús fue tentado durante su ayuno de 40 días en el desierto. Piense en la manera como se mantuvo firme contra el enemigo. Permaneció conectado a su Padre y sometido a su voluntad. De igual manera, nosotros podemos rendirnos cada día a la voluntad del Padre, muriendo a nuestros planes y deseos. Observemos que cuando nuestro Señor enfrentaba una tentación, resistía a Satanás con las Escrituras. La mejor arma para luchar contra la mentira es la verdad. Y podemos imitar a Jesús, quien sabía que tenía autoridad sobre Satanás, y le ordenó huir.

No deje que el mundo le lleve a manejar su vida a su manera. Se está librando una batalla, y usted tiene un enemigo cuyo objetivo es apartarlo de Cristo, destruir su vida y robar la gloria de Dios. Nuestro Rey tiene la victoria, pero debemos permanecer alerta y conectados a su verdad. Nuestro Rey tiene la victoria, pero debemos permanecer alerta y conectados a su verdad.

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