Dios reina en justicia, perfección y santidad infinita. Su carácter y su palabra son «el estándar» para nuestra vida. Es lo que podríamos llamar el estándar moral con el cual todos somos comparados, y me atrevería a decir que nos hemos quedado cortos. Siendo que Dios existe en la esfera de la perfección absoluta, su naturaleza requiere lo mismo de nosotros. Y allí radica precisamente el problema. La Biblia nos dice claramente que hemos pecado y nos hemos quedado cortos en cuanto a cumplir con el requisito de la perfección de Dios. Pablo describe esta verdad de manera muy clara en su carta a los Romanos, capítulo 3.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.