Es dudoso que algún rey en la tierra pueda igualar la gloria de Salomón. De hecho, su gloria fue probablemente el pináculo del esplendor terrenal en la mente de Cristo, lo cual explicaría la razón por la que Jesús mencionó a Salomón como el ejemplo de gloria terrenal (Mateo 6:29). Y es porque obviamente Cristo apreció la majestuosidad de Salomón que nosotros pasaremos unos momentos descubriendo los logros mejor conocidos de Salomón, no solo para apreciarlos nosotros mismos sino también para motivarnos a lograr algo importante en nuestras vidas.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.