El Salmo 103 comienza con un mandamiento a bendecir al Señor. David no le da el mandamiento a ninguna persona, sino a él mismo. Le da la orden a su alma diciendo: «Bendice, alma mía, a Jehová». ¿Cuándo fue la última vez que usted se dio una orden similar a esta? Este salmo es como una póliza de «seguro eterno» que tiene todos los beneficios que ninguna póliza terrenal puede tener. Es mi deseo que como resultado de este estudio, usted se proponga a decirle a su mente cuán importante es alabar a Dios,
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.