Existe una vasta diferencia entre mirar cómo las cosas suceden y hacer que las cosas sucedan. En las iglesias grandes, las actividades que ocurren pueden fácilmente convertirse en un deporte de espectadores, con unos cuantos creyentes exhaustos y quemados a punto de tirar la toalla, mientras que la mayoría solo se sienta y observa todo a distancia. Aunque esto sea tan común, es muy distinto a la idea original de cómo debía funcionar el cuerpo de Cristo. Los antiguos hebreos fueron forzados a trabajar unidos y a involucrarse al tomar posesión de la tierra de Canaán. Aprendamos de su ejemplo algunas directrices prácticas para cada uno de nosotros.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.