La cruz fue el objetivo de Jesús desde el principio. Su encarnación fue para nuestra expiación. Él nació para morir, para que por medio de Su muerte nosotros pudiésemos vivir. Y cuando Él cumplió el propósito por el cual había sido enviado a este mundo el pudo decir con gran satisfacción: «Tetelestai», que en el idioma original griego significa: «Todo está hecho». En otras palabras, «misión cumplida», «todo ha terminado». A Por medio de Su dolor y de Su sangre, Jesús cumplió la voluntad de Dios, dándonos acceso directo al Padre, para que podamos tener una relación con Él. ¡Nuestra salvación ha sido completada!
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.