Una de las habilidades que todos podemos aprender es la de comunicarnos eficazmente. La falta de comunicación y la mala comunicación han sido la causa de muchos divorcios, familias destruidas y, en casos extremos, la cárcel o la muerte. Pero de todas las cosas que hay que comunicar, existe un tipo de comunicación que no debe faltar en cualquier ministerio: la comunicación clara y sencilla del Evangelio. Martín Lutero, el gran reformador de la iglesia escribió una vez lo siguiente: «Si comunicas el evangelio en todos los aspectos, pero no tratas con los asuntos específicos de tu época, no te has comunicado del todo». Sin lugar a dudas, el comunicar el Evangelio es un arte que requiere nuestra preparación y dedicación.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.