Saulo de Tarso fue una «celebridad», por así decirlo. Su mala reputación de violento perseguidor de cristianos era notoria en todo el imperio romano. A este fariseo nada le consumía más que el deseo de ver al cristianismo completamente erradicado del mapa. Este hombre perseguía a Dios sin saber que Dios mismo lo estaba persiguiendo a él. En Hechos 9:10–22, descubriremos cuáles fueron las consecuencias de la conversión de este procurador convertido en predicador.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.