Las características del creyente deberían ser la unidad y el amor que tenemos los unos por los otros. Tristemente algunos sectores del cristianismo actual no muestran ninguna de esas dos cualidades. Si vivimos con falta de unidad, para vergüenza nuestra y desprestigio de la obra de Dios, el mundo nos ve como personas egoístas y divididas, en lugar de unidos y mostrando amor los unos por los otros. La gente tendría razón de pensar que somos enemigos en vez de amigos y miembros de la misma familia por la forma en que nos llevamos… Y es que la unidad es una virtud casi olvidada.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.