Cuando en el estudio anterior nos despedimos de Moisés, los hebreos estaban a punto de entrar en la tierra prometida. Ellos habían escuchado las advertencias finales de Moisés y sus súplicas apasionadas para obedecer a Dios y no olvidarse de Él una vez que victoriosos se asentaran en su nueva tierra. Al continuar estudiando más de la historia de Dios, veremos el surgimiento de la nación hebrea y observaremos cómo las doce tribus independientes de Israel se unieron para formar un reino poderoso bajo el liderazgo de reyes terrenales como lo fueron Saúl y David. Los hebreos lograron ganarse el respeto de sus opositores al convertirse en una nación productiva capaz de protegerse de las potencias extranjeras y capaz de gobernarse por sí misma.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.