Alguien dijo: «Dios no podía estar en todas partes a la vez. Por eso creó a las madres». Esta es una frase teológicamente incorrecta porque Dios sí puede y está en todas partes, pero es una frase humanamente acertada porque, ¿qué haríamos sin madres? En Proverbios 31 vemos el retrato que Dios pinta de una mujer excepcional, una mujer que es una buena esposa y una buena madre. Una mujer que siempre trabaja para obtener los mejores intereses para su esposo y sus hijos. Contemplemos el retrato de una mujer ejemplar.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.