El segundo intermedio en el drama de Apocalipsis continúa. Luego de asimilar el rollo profético de los juicios de Dios (Apocalipsis 10:9-10), Juan continúa registrando las cosas maravillosas que vio y escuchó, y también se le asigna la inusual tarea de medir el templo y a todos los que adoran en él. Después, en Apocalipsis 11, se nos presentan a dos extremadamente poderosos y valientes testigos, quienes dominan el escenario profetizando durante parte de la tribulación (42 meses). Debido a la protección de Dios, estos testigos son inmunes al daño y son preservados de la muerte mientras anuncian más juicios. Siguiendo su tiempo de ministerio, el escudo de protección alrededor de ellos es quitado, y ambos son asesinados. Pero lo que ocurre después de su muerte, es un verdadero milagro. Verdaderamente demuestra la habilidad de Dios de transformar la tragedia en triunfo.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.