Como padres, hay tres palabras que nos persiguen más que cualquier otra: «Si tan solo. . .». Las decimos con hombros desplomados y ceños profundos. «Si tan solo yo no hubiera dicho eso. . . Si tan solo yo no hubiera hecho esto. . . Si tan solo hubiera sido más amable. . . Si tan solo pudiera regresar el tiempo». Pero nosotros no podemos hacer volver el tiempo. Sin embargo, eso no significa que tenemos que vivir con remordimientos o pena para el resto de nuestras vidas. Dios proporciona medios para que nuestras relaciones puedan ser restauradas.
El pastor Charles R. Swindoll explora el antiguo diario de Salomón: el libro de Eclesiastés, y ofrece algunos nuevos y profundos pensamientos anidados dentro del joven rey, en la búsqueda del placer y la alegría en esta vida.