Noviembre 3, 2010

1 Pedro 1.6-7 

Todos experimentaremos tiempos difíciles, y cuando eso suceda será fácil abatirse. Pero la Biblia dice que, aun en tiempos de problemas y adversidades, Dios espera que sus hijos respondan debidamente. Y su Palabra nos prepara para hacerlo.

¿Cuál es la respuesta correcta? El pasaje de hoy nos enseña a regocijarnos en la dificultad. Por supuesto, esto no significa que debamos alegrarnos por las dificultades. Pero podemos estar gozosos porque sabemos que Dios está usando a las circunstancias para prepararnos y desarrollarnos. Aunque tener una actitud positiva durante algo tan negativo no parece lógico, en realidad tiene sentido por varias razones.

Primero, porque a través de las experiencias difíciles el Señor nos enseña a perseverar. Nuestra reacción natural al dolor es a menudo correr en la dirección opuesta, y lo más rápido posible. Pero Dios quiere que nos mantengamos firmes para sacar el máximo beneficio de cualquier lección que tenga para nosotros.

Segundo, porque el Padre celestial utiliza las pruebas como un fuego purificador para depurar a sus hijos y llevarlos a una mayor madurez espiritual. Él tiene un plan para cada creyente, y adversidad es una de las herramientas necesarias que nos preparan para hacer su voluntad. En ese proceso, encontraremos que nuestra fe se ha fortalecido.

Al comprender que Dios utiliza nuestras adversidades para bendecirnos, comenzaremos a enfrentar las dificultades con la confianza de que Él siempre quiere lo mejor para nosotros. Esto produce gozo, porque sabemos que Dios nos está fortaleciendo, purificando nuestros corazones, y convirtiéndonos en personas con una firme confianza en Él. Dios utiliza nuestras adversidades para bendecirnos, Él siempre quiere lo mejor para nosotros. 

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