Septiembre 29, 2010

Mateo 14.22-34 

Nadie está libre de pruebas en la vida. Para ser realistas, usted está ahora o en una tormenta, o saliendo de una, o a punto de entrar en otra. Esta es la mala noticia. Por fortuna, servimos a un Dios misericordioso que provee a las mil maravillas, sobre todo en los tiempos de oscuridad de la vida.

El pasaje de hoy habla de una noche tempestuosa en el mar de Galilea. Jesús provee para nosotros hoy lo mismo que hizo con sus discípulos en esa perturbadora situación.

Primero, el Padre celestial da a los cristianos su presencia y la promesa de que nunca los abandonará (he 13.5, 6). Este es, quizás, el mejor regalo, porque gracias a este conocimiento Él nos infunde consuelo, valor y confianza.

Segundo, el Señor bendice a sus hijos con una vía de salida en medio de las dificultades. Él tiene todo el control de nuestras tormentas, y usará la prueba para llevar a cabo su propósito. Es posible que no lo entendamos, pero podemos confiar en que su mano nos guiará, y seremos bendecidos. a veces, el motivo y el beneficio de una dificultad se hacen evidentes, mientras que en otros casos no.

Tercero, el Padre celestial da a los creyentes el potencial para crecer. Las dificultades son para que ejercitemos confianza, y tiempos para conocer más a fondo quién es Dios y cuán grandes son su poder y su amor.

Nadie se deleita con las pruebas. Pero recuerde expresar gratitud por la mano de Dios en su vida, y por la manera como Él usará la adversidad para ayudarlo a ser todo lo que Dios tiene previsto para usted. Las pruebas son oportunidades para confiar en el creador y conocerlo mejor. Las pruebas son oportunidades para confiar en el creador y conocerlo mejor. 

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