Noviembre 18, 2010

Isaías 40.28-31 

El agotamiento es un resultado del exceso de compromisos, y de las responsabilidades. En el esfuerzo por lograr todo lo que esperamos, tratamos con frecuencia de ir más rápido y de atiborrarnos de tareas. Pero, durante el proceso, terminamos emocional y físicamente agotados. El Señor ofrece un estilo de vivir radicalmente diferente, y Él renueva las fuerzas y el vigor.

Quienes esperan en el Señor tienen la promesa de su fuerza sobrenatural. De hecho, la Biblia dice que ella superará la fuerza naturales y el aguante de los jóvenes. El acceso a este poder divino se logra, no yendo más rápido sino más despacio, deteniéndonos para sacar tiempo y concentrarnos en Dios, buscar su dirección, y pedir su poder para llevar a cabo lo que Él nos llama a hacer.

Cuando yo era más joven, me agotaba debido a mi impaciencia, tratando de sacar adelante al ministerio a mi manera y en mi propio tiempo. Desde entonces, he aprendido que cuando hago una pausa y me humillo ante el Señor, reconociendo que no tengo fuerzas sin Él, Dios me sostiene con energía emocional y espiritual. No hay ninguna explicación humana para lo que Dios quiere y puede hacer en un cuerpo humano rendido a Él. Su Espíritu Santo es como el viento debajo de nuestras alas, que hace posible que nos remontemos como las águilas.

La próxima vez que usted esté al borde del agotamiento, tómese un tiempo para centrarse en el Señor. ¿Está caminando al paso de Él, o se la ha adelantado por su cuenta? Vaya al ritmo del Señor, y haga suya el poder que Él ofrece sin restricciones a quienes andan obedientemente en su voluntad. ¿Está caminando al paso de Él, o se la ha adelantado por su cuenta? 

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