Agosto 14-15, 2010

Romans 5:8 

Muchos de nosotros hemos escuchado que Dios nos ama. Pero no es hasta que empezamos a entender la verdadera naturaleza de su amor, que nuestras vidas comienzan a cambiar dramáticamente —sustituyendo la ansiedad por la paz, la depresión por el gozo, y el temor por la confianza.

El versículo bíblico de hoy nos dice que, aunque estábamos viviendo en rebeldía contra Dios, su amor envió a Jesús a la cruz para pagar el máximo precio por nuestra redención. Es decir, no esperó que lo reconociéramos o que nos disculpáramos. No. El todopoderoso nos amó de tal manera que envió a su Hijo a morir por nosotros cuando estábamos hundidos en el pecado. Esto no coincide con nuestro concepto humano del amor. gran parte de nuestra preocupación por los demás es condicional, con excepción del interés por nuestros hijos y parientes cercanos.

Muchas veces proyectamos esta imagen imperfecta en el señor. Nos resulta difícil imaginar que exista realmente un amor más grande que el que nosotros somos capaces de dar. Afortunadamente, a Dios no lo limita nuestro concepto de Él. De hecho, su amor es tan grande, que cuando ponemos nuestra fe en Él nos llama sus hijos y nos adopta, y nos promete que nada podrá separarnos de Él (Ro 8.38, 39). Al leer la Biblia, centre su atención en los versículos que hablan del amor de Dios.

Pídale que lo ayude a entender cuán grande es su amor. Anote lo que aprenda para tenerlo disponible cuando la culpa o la duda se introduzcan en su mente. ¡Qué paz tan grande hay en el inagotable e incondicional amor del todopoderoso! ¡Qué paz tan grande hay en el inagotable e incondicional amor del todopoderoso! 

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