Junio 1, 2010

Mateo 6.31-33 

¿Qué es lo prioritario en su vida, aquello alrededor de lo cual gira todo lo demás? Jesús nos dice que el reino de Dios y su justicia deben ser nuestra mayor prioridad.

Pero este noble objetivo no se alcanzará jamás por medio de la pasividad. Por el contrario, exige esfuerzo continuo y diligente. "Buscar" significa ser activos y agresivos en nuestra búsqueda. No es algo que se soluciona de una vez por todas en la vida; hay que buscarlo cada día, momento tras momento.

Vivimos en un mundo de dos reinos opuestos, que están en constante conflicto: el reino de Satanás y el reino de Dios. Nuestra única protección contra el diablo es el poder del Rey de reyes. Buscar el reino del Padre es someter a su gobierno cada aspecto de nuestra vida. Lo fundamental es la obediencia. Cada decisión debe estar sujeta a su voluntad.

Buscar la justicia de Dios significa someternos a su proceso de transformación a la imagen de Cristo. Una parte integral de este proceso es la renovación de nuestra mente con las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios desplaza al pensamiento mundano y lo reemplaza con la perspectiva divina y con los preceptos del Padre. Al rendirnos a su dirección, comenzamos a sentir su presencia y a descubrir la relación más satisfactoria que existe.

Haga una pausa y evalúe sus prioridades. ¿Quién o qué cosa domina sus pensamientos y afectos? ¿En qué invierte tiempo y dinero? ¿Cómo toma sus decisiones? Aunque hacer de Cristo la prioridad máxima exige que rindamos nuestro tiempo y sometamos nuestra voluntad a Él, los beneficios superan con creces cualquier sacrificio. Haga una pausa y evalúe sus prioridades. ¿Quién o qué cosa domina sus pensamientos y afectos? ¿En qué invierte tiempo y dinero?

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