Agosto 6, 2010

Salmo 34.1-10 

La mayoría de las personas desean tener la "vida buena" que imaginan como una medida de éxito material, un mínimo de problemas y cierto grado de felicidad. Para lograr este sueño, algunos deciden vivir de manera serena, mientras que otros trabajan muy duro para lograr la seguridad económica. sin embargo, la satisfacción y el contentamiento siguen siendo esquivos para muchos. Esto se debe a que la clave verdadera para la buena vida es buscar al Padre celestial.

En la búsqueda del señor, debemos tener como meta fortalecer nuestra relación con Él. El aumentar nuestro conocimiento y nuestra comprensión de su carácter nos ayudará a profundizar en este aspecto.

Al estudiar la Palabra de Dios, su santo Espíritu abre nuestras mentes y corazones para que podamos comprender la belleza y la perfección del señor. Eso nos llevará a regocijarnos por su naturaleza compasiva y benigna, y por la profundidad de su amor por nosotros (Ef 3.17-19). Nuestras mentes quedarán admiradas con un temor reverencial por su carácter recto y misericordioso que le permite ser, al mismo tiempo, un juez justo y nuestro abogado que todo lo puede (Job 16.19).

Cuanto más conozcamos al señor, más desearemos acercarnos a Él. Es más, el estudio de sus mandamientos y su aplicación en nuestra vida, fortalecerán también nuestra relación con el Creador.

La clave para tener la vida abundante se encuentra en buscar a Dios. Él quiere que lo conozcamos cada vez más, que le demos el primer lugar en nuestras vidas, y que hagamos lo que a Él le agrada. Entonces, nos dará las cosas buenas de la vida, es decir, todo lo que encaje con su plan y su propósito para nosotros. Entonces, nos dará las cosas buenas de la vida, es decir, todo lo que encaje con su plan y su propósito para nosotros.

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