Enero 21, 2011 ISAÍAS 41.10-14 Como hijos del Altísimo, estamos llamados a caminar con Él, ya sean gratas o difíciles las circunstancias. Ambas pueden ser un reto.

En tiempos buenos, podemos perder de vista cuán dependientes somos de Dios. Por supuesto, aun así necesitamos muchísimo su dirección y su cuidado, pero los "períodos" placenteros pueden empañar esa realidad y crear en nosotros una disposición de autosuficiencia. Para evitar esto, debemos disciplinarnos para llenar nuestras mentes con la Palabra de Dios, orar por su dirección, y escuchar su respuesta.

Por el contrario, los tiempos difíciles pueden acercarnos a nuestro Creador en busca de sustento y ayuda. Con Cristo a nuestro lado, podemos atravesar sin temor cualquier situación. Como lo advirtió el Señor Jesús, la aflicción es inevitable (Jn 16.33). Pero tenemos la posibilidad de elegir cómo responder. Podemos dejar que las situaciones dolorosas nos hagan más dependientes del Señor, o que la duda, la depresión y la ira nos invadan.

El Señor promete darnos todo los que necesitemos para sobrellevar bien las dificultades. Nuestra responsabilidad es permanecer a su lado, seguir donde Él nos dirija, y obedecer aun cuando no nos guste o no entendamos lo que está sucediendo. Nuestra meta debe alinearse con la del apóstol Pablo: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Ti 4.7).

¿Dónde se encuentra usted hoy: en medio de una prueba, o de circunstancias placenteras? Esté consciente de que tentaciones tales como el desánimo o la apatía, pueden apartarlo de caminar con el Padre celestial. ¿Cuando salga de ese período podrá decir, como el apóstol Pablo, que terminó bien? En tiempos buenos, podemos perder de vista cuán dependientes somos de Dios.  

www.encontacto.org  - www.encontacto.org/meditaciondiaria  -  www.encontacto.org/archivodevocional