Y ahora, ¿qué? En realidad, la respuesta a esta pregunta no es difícil. Jesús es claro. En la lectura para hoy, él dice que debemos ser sus “testigos”, así como lo fueron sus primeros discípulos, y testigos “hasta lo último de la tierra”. ¿Quién es un testigo? Aquél que siempre dice la verdad en amor.
Hechos 1:3-9