En una encuesta, realizada por Pew Research Center, se encontró que el 52% de los norteamericanos piensan que las iglesias y otras instituciones religiosas no deberían involucrarse en la política. Ese sentimiento ha aumentado desde las últimas elecciones presidenciales de 2004. Un 45% afirma que las iglesias deben proclamar sus respectivas políticas.
 
Esta encuesta fue resultado de la presencia de dos candidatos a la presidencia durante un programa televisado a nivel nacional, del cual fue anfitrión el pastor Rick Warren.
 
Lo que llama la atención es que los encuestados afirman ser conservadores, dentro de los que se encuentran quienes profesan la fe cristiana. No es de sorprender que los humanistas, que detestan todo lo relacionado con Dios, con Su Palabra y con el fundamento bíblico de esta nación, continúen su lucha por erradicar el cristianismo de las estructuras sociales. Pero, que los conservadores y los cristianos se unan a ellos es verdaderamente inaceptable y reprensible, aunque se puede comprender la razón por la que toman esa posición. ¿Y cuál podría ser esa razón? La ignorancia de la historia bíblica de la nación y el analfabetismo bíblico.
 
El 14 de febrero de 1954, en la revista Time, el jefe de justicia, Earl Warren,[1] declaró:
 
"Creo que nadie puede leer la historia de nuestro país... sin comprender que el Buen Libro y el espíritu del Salvador desde el principio han sido el genio que nos han guiado... si analizamos la primera Carta de Virginia... o la Carta de Nueva Inglaterra ... o la Carta de la Bahía de Massachusetts... o las Órdenes Fundamentales de Connecticut ... el mismo objetivo está presente: una tierra cristiana gobernada por principios cristianos….
 
Creo que toda la Ley de Derechos nació gracias al conocimiento que nuestros antepasados tenían de la Biblia y a su creencia en eso: la libertad de creencia, de expresión, de asamblea, de petición; la dignidad del individuo, la santidad del hogar, la igualdad de justicia conforme a la ley y la reserva de poderes a la gente….
 
Me gusta creer que vivimos en el espíritu de la religión cristiana. Me gusta también creer que mientras sigamos así, ningún gran daño puede venir a nuestro país".[2]
 
Si pudiera ver la condición de la nación, quien fue Jefe Supremo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 54 años después de que dijera: “…Me gusta creer que vivimos en el espíritu de la religión cristiana. Me gusta también creer que mientras sigamos así, ningún gran daño puede venir a nuestro país”. Gritaría: "¡se los advertí, se los advertí!".
 
Humanistas, neófitos de la perspectiva bíblica y todos aquellos que niegan el fundamento bíblico de esta nación histéricamente han gritado que esta nación nunca fue cristiana y quienes lo afirmen así son intolerantes a la diversidad religiosa o racial y bla bla bla bla... Una pregunta para todos ellos, ¿la Declaración de Independencia es intolerante hacia los ateos, los humanistas, los evolucionistas y hacia otras religiones?
 
Prestemos atención a lo que declara: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables".  Las 13 colonias profesaban la fe cristiana y al dirigirse hacia una independencia y constituirse una nueva nación, sus lazos con el cristianismo del pasado seguían unidos. La Declaración es un documento fundamentado en la Biblia, los derechos que exigían estaban basados en la perspectiva bíblica. Esos derechos afirman en la Declaración que son el regalo del Creador. Sin el Creador es imposible que existan derechos.
 
Es imposible tener derechos si se rechazan las normas morales que afianzan el carácter de la nación, como lo revela la Declaración de Independencia. "…las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza…" quienes "…apelando al Juez Supremo del mundo…"  La Declaración termina de la siguiente manera: "Y en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestra vida, nuestra fortuna y nuestro sagrado honor".
 
La Declaración de Independencia es un documento político fundamentado en la perspectiva bíblica y quienes lo escucharon por primera vez comprendieron que era un documento 100% cristiano en su perspectiva.
 
Desde que los cristianos permitieron que las escuelas públicas eliminaran la Biblia, los Diez Mandamientos, las oraciones y las virtudes que forjan el carácter de los niños y de los jóvenes, la educación ha sido afianzada con ideas marxistas, nazistas, socialistas y humanistas que destruyeron y destruyen a naciones que aplican esas ideologías y filosofías.
 
La mayoría de los cristianos en esta nación se han rebelado a obedecer la Gran Comisión. Esa rebelión al mandato cultural de estar involucrados en todas las áreas de la vida social en lo que tiene a la nación en la presente condición. Por más de 300 años la población de esta nación se involucraba en la vida política, social, en los medios de comunicación y en la educación; en la mayoría de los púlpitos de la nación se escuchan mensajes de derrotismo y de fatalismo, mensajes que son una abominación a nuestro Dios Soberano y poderoso, así como Salvador.
 
Es precisamente porque los cristianos abandonaron la política por lo que se ha creado esta enorme corrupción y degeneración en las leyes y por lo que se vive ese desorden social.
 
La insensatez de quienes han proclamado que los cristianos no deben involucrarse en la política dejó el espacio totalmente abierto a que hombres y mujeres que desprecian los absolutos de Dios tomaran el mando en el gobierno, en las universidades, en las Cortes, en las legislaturas, en los medios de comunicación, en el mundo del entretenimiento, en la ciencia y en la economía. Cuando los cristianos no logran cumplir sus responsabilidades como ciudadanos, le dan la espalda a las bendiciones que Dios quiere derramar para que esta nación sea una luz en la colina.
 
Para erradicar esta locura de que los cristianos no deben involucrarse en la política, todo verdadero creyente y todo púlpito de la nación debe iniciar oración intercesión de manera colectiva, desarrollar liderazgo para que lleven a cabo la oración, revisar las doctrinas denominacionales que han causado esta locura, darle el lugar que le pertenece el Espíritu Santo en la vida del creyente para que se manifieste de manera poderosa como quiere hacerlo y que una vez más se motive a cada creyente a la acción social para erradicar el mal que nos aqueja. No hay otro camino para restaurar la sanidad mental de la nación.
 
“La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones”. (Proverbios 14:34)
 
“Por la bendición de los rectos, se enaltece la ciudad, pero por la boca de los impíos, es derribada”. Proverbios 11:11
 

[1] Warren, Earl (March 19, 1891-July 9, 1974), was Chief Justice of the U.S. Supreme Court, appointed in 1953, after having been Governor of California for three terms, 1943-53. He held the unique honor as having been first man ever to win both the Democratic and Republican nominations for governor in 1946. He was the Republican nominee for Vice-President in 1948.
 
[2] Warren, Earl. February 14, 1954, as Chief Justice of the U.S. Supreme Court, in an interview entitled "Breakfast at Washington," Time magazine, February 14, 1954, p. 49.
 
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