Estas son las crudas emociones de las víctimas de la violencia doméstica. Algunas están al borde de rendirse, convencidas de que han sido olvidadas por todos los que han conocido, e incluso el mismo Dios ha mirado hacia otro lado. Pero hay un camino de esperanza, pasos que la sacarán a usted, o a esa amiga por la que usted se preocupa tan profundamente, fuera de la violencia y la llevarán a un lugar seguro.