Cuando los israelitas estaban por entrar en la tierra que el Señor había prometido a Abraham, a Isaac y a Jacob, Moisés los instó a obedecer las leyes y los mandamientos de Dios. Les dijo que los otros pueblos de alrededor se asombrarían al ver la sabiduría y el entendimiento que el pueblo de Israel tendría. «Porque —les pregunta él— ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová, nuestro Dios, en todo cuanto le pedimos?» (Deuteronomio 4:7).
Tanto para judíos como para cristianos, la oración —o sea, el poder hablar con Dios y saber que Él nos oye— es una de las características de la fe. La oración nos conecta con Dios. Por medio de la oración tanto cristianos como judíos podemos acercarnos al Dios de Israel, a quien podemos conocer personalmente y el cual es eterno y amoroso; Él es el Padre que oye nuestro clamor y tiene cuidado de nosotros.
La oración nos edifica y nos limpia. La oración da voz a nuestro anhelo innato por aquello que los judíos místicos llaman «la unión con lo divino» y lo que los cristianos definen como «la relación personal con Dios».
La doctrina judeocristiana enseña que debemos recurrir a la oración si queremos conocer cara a cara al Dios vivo del universo. El rey David expresó eso mismo en el Salmo 145:18: «Cercano está Jehová a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de veras».
Para los judíos devotos la oración es parte integral de su vida diaria. Nuestras oraciones pueden tomar muchas formas: para pedir lo que necesitamos, para buscar el perdón, para ofrecer acción de gracias o alabanzas. Pero no importa cuál sea su forma, dos elementos deben estar siempre presentes en la oración.
Primero. Para un judío la verdadera oración debe incluir siempre tiempo para hacer una introspección y un examen de conciencia. En hebreo, el verbo orar (tefilah) se deriva de una palabra que significa «juzgarse a uno mismo».
El segundo elemento es tener un corazón sincero. Los judíos devotos procuran tener la actitud correcta para buscar a Dios y un corazón recto delante de Él cuando están en oración. En las palabras de los rabinos: «El que es todo misericordia desea el corazón». David, en el Salmo 51 se hace eco de este principio cuando pide a Dios perdón y dice: «Tú amas la verdad en lo íntimo» (v. 6).
Entonces, ¿cómo nos acercamos a Dios a la hora de orar? Dios nos oirá si nos acercamos a Él con sinceridad, si nos examinamos a nosotros mismos y si tenemos un corazón recto. Bien, adelante, Él está muy cerca de ustedes.
En oración pidiendo por shalom, la paz,
Rabino Yechiel Eckstein
Presidente, Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos
Fue una conversación muy breve, una de la que yo no me acordaba. Pero mi hija mayor no la había olvidado. Todo ocurrió el día que la llevé a la universidad, el primer día de clases del semestre que empezaba. Le recordé que ya ella tenía 18 años, que podía valerse por sí misma y que empezaba un capítulo nuevo de su vida. Le dije que no olvidara nunca lo que los bisabuelos de ella tuvieron que hacer para llegar a este país y dar a su hijo —o sea, mi papá y el abuelo de ella— la oportunidad de una buena educación.
La festividad judía de las Semanas (Shavuot, en hebreo ) tiene varios temas. Esta festividad se celebra el sexto día del mes de Sivan del calendario judío. Es de mucha importancia porque en ella se conmemora el día en que Dios entregó la Tora a Moisés y al pueblo judío en el monte Sinaí. Los judíos de todo el mundo recuerdan con gran alegría y agradecimiento ese hecho histórico.
¿Qué consideraría usted un milagro en su vida? ¿Que sus hijos obtengan notas excelentes en los estudios? ¿Encontrar trabajo? ¿Que le den el puesto que tanto anhela?
La festividad judía de la Pascua (pesach, en hebreo) conmemora un hecho central de la historia del pueblo judío: cuando el pueblo de Israel salió de Egipto y fue libertado de la esclavitud. Fue en esa ocasión, hace unos tres mil años, cuando se formó la identidad judía nacional, y fue a partir de este hecho histórico que se formularon algunos de los principios más importantes de la fe judía.