Dios siempre hace cosas nuevas, está constantemente sorprendiéndonos con sus obras, fuera y dentro de nosotros. En nuestras experiencias monótonas, sin gusto, sin color El viene y cambia la rutina, la forma, el sentir, las hace nuevas. La nación de Israel en Egipto estaba viviendo en angustia, en esclavitud, y Dios se presenta a Moisés y le dice: “ve y dile a mi pueblo que yo lo sacaré de esta condición y lo llevaré a una tierra de libertad y de abundancia.” Hay veces que la angustia y la costumbre no nos permiten creer que existe algo mejor, esa fue la experiencia del pueblo, se resistió al cambio de vida. Debemos estar siempre preparados para lo nuevo que Dios quiere hacer en nosotros, y cuando es hecho, estar agradecidos.