“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mi camino” (Proverbios 23:26)
“Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida” (Proverbios 4:23). Hay otras Escrituras que describen las cosas que salen del Corazón; pensamientos, ideas, sentimientos, actitudes que contribuyen a actos destructivos y deshonrosos.
Dios dice: “dame, hijo mío, tu corazón”… yo me encargaré de que tengas un corazón que se incline a la obediencia, al bien, a los valores que exalten mi nombre.