¿Será posible vivir rodeado de milagros y no darnos cuenta? El rey David escribe “Los cielos cuentan a gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” La tendencia natural es mirar sin observar, esperando ver lo mismo sin prestar atención a la belleza de las flores o al gorgotear de los pájaros. Dios nos rodea de su presencia, en oportunidades somos sorprendidos por ella, otras pasan desapercibidas; tal vez, por preocupaciones que bloquean la sensibilidad espiritual.
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