Crecer nos da la idea de progreso, de no quedarse estancado en algo. La creación misma nos es un ejemplo de crecimiento; es la expectativa natural de ver las plantas o animales crecer en su desarrollo natural; así es en lo espiritual. Crecer en la gracia implica madurez de carácter, de comprensión y aplicación de valores y principios espirituales interpretados de las Escrituras en el vivir de cada día.