22 de julio
Llorad con los que lloran.
Romanos 12:15
Dios quiere que sea sensible ante las tristezas o dificultades de los demás. Eso es compasión, que por definición va más allá del deber de solidarizarse o simpatizar con alguien. Quiere decir en realidad entrar en el sufrimiento ajeno.
Dios es un Dios compasivo (Dt. 4:31), tanto que la Biblia dice que "nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana" (Lm. 3:22-23). El Hijo de Dios era genuinamente compasivo, mostrando la compasión del Padre cuando lloró con María y Marta ante el sepulcro de su hermano Lázaro (Jn. 11:35).
Si usted es hijo de Dios, ¿cómo puede menos que demostrar el carácter compasivo de su Señor? "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Col. 3:12).
¿Qué sucede si alguien le dice que necesita reducir su tiempo de oración? Usted puede decir que es un mal maestro; pero considere lo siguiente: la oración puede ser una pérdida de tiempo si usted no comprende su propósito.
La pregunta es: “¿Cuál es el propósito de la oración? ¿Es posible orar de una manera errónea? ¿Cuáles son las características importantes de una vida de oración poderosa y con propósito que Cristo mismo quiere que pongamos en práctica?”
"El Propósito de la Oración" examina, frase por frase, la oración modelo de Cristo en Mateo 6:9-15