14 de marzo
Heme aquí, envíame a mí.
Isaías 6:8
Dios quiere un corazón dispuesto en el momento y en el lugar señalados que oiga sus órdenes. También quiere un corazón lleno de la verdadera adoración. Todo el afecto y el pensamiento del creyente deben ponerse en Cristo. Todas sus metas se dirigen a Él. Él es suyo en definitiva.
¿Está dispuesto usted? ¿Es un adorador? ¿Es su propósito en la vida concentrarse en la persona de Cristo? El tener esa actitud significa estar controlado por el Espíritu Santo, que es el único que puede hacer que usted llame a Jesús Señor (1 Co. 12:3). Todos sus bienes, todo su tiempo, toda su energía, todo su talento y todos sus dones deben estar controlados por Él.
Eso también significa estar concentrado en la Palabra porque es en la Palabra donde se ve a Cristo. Se mira su gloria en la Palabra. Así como Cristo vino al mundo para dar su vida a fin de atraer a las personas hacia sí mismo, usted debe hacer lo mismo.
¿Qué sucede si alguien le dice que necesita reducir su tiempo de oración? Usted puede decir que es un mal maestro; pero considere lo siguiente: la oración puede ser una pérdida de tiempo si usted no comprende su propósito.
La pregunta es: “¿Cuál es el propósito de la oración? ¿Es posible orar de una manera errónea? ¿Cuáles son las características importantes de una vida de oración poderosa y con propósito que Cristo mismo quiere que pongamos en práctica?”
"El Propósito de la Oración" examina, frase por frase, la oración modelo de Cristo en Mateo 6:9-15