En el proceso de esta batalla cultural por el alma de nuestra nación no te olvides de que Cristo vino a salvar a los perdidos. No debes ser odioso ni abusivo a los homosexuales, ese comportamiento envía el mensaje equivocado y no los atraerá a Jesucristo. Recuerda que tu propia salvación, cuando todavía eras pecador, fue el amor de Jesús lo que te trajo al arrepentimiento.