Los seres humanos deben aceptar el hecho de que no hay poder en la tierra o en el universo que nos puede liberar del poder de Dios cuando Él decide actuar. Pero también debe tener en cuenta que cuando Dios actúa en el juicio se debe a que ha considerado todos los ángulos y las oportunidades que su misericordia y la paciencia permitirán para que Él siempre pueda actuar en justicia. Dios nunca se traicionará a sí mismo con anular lo que ya ha establecido en Su Soberanía. Él actúa siempre en la justicia.