Continuando con el análisis del mensaje de Jonathan Edwards, "Pecadores en las manos de un Dios airado", debemos aprender que sólo porque el juicio de Dios no ocurre de inmediato, cuando se comete el pecado no quiere decir que las consecuencias no se están acumulando en contra de nosotros y cuando el pecado, ha llegado a su límite la ira de Dios surgirá como las aguas que revientan un dique.