El nacionalismo religioso de los judíos pregonaba la imposibilidad de que este pueblo se relacionara con otras culturas, este aislamiento se rompe cuando el León de Dios, el apóstol Pablo; resplandece y deja de manifiesto el misterio de Jesús porque un judío celoso de su religiosidad se convierte al cristianismo, y, determinado lleva el evangelio a todas las personas del mundo.