El Camino Bíblico - 8 de Octa

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Lea Matthew 18

En la lectura de hoy:

La humildad; la oveja perdida; el perdón; el matrimonio y el divorcio; el joven gobernador rico; los obreros de la viña; los dos ciegos son sanados

El apóstol Pedro le hizo una pregunta al Señor muy importante, más aun de lo que él pensaba, cuando le preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete» (Mateo 18:21-22).

Pedro pensó que era bien generoso al sugerir «hasta siete» veces. Pues eso era el doble de lo que se requería por las tradiciones de los escribas, más aun uno más, por un total de «hasta siete» veces. El negarse a perdonar a las personas sus pecados contra nosotros, mientras que al mismo tiempo estamos esperando que Cristo nos perdone todos nuestros pecados contra Él que cometemos cada día por toda una vida, es un pecado fatal. Jesucristo nos amonesta, diciéndonos: «mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» (6:15).

El Señor nos da una ilustración de un siervo «que le debía diez mil talentos» a su rey (18:24). Esta cantidad le era imposible pagarla aun en toda una vida. «Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda» (18:26-30). Cuando su rey se enteró de lo que había pasado, «le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también Mi Padre Celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas» (18:31-35).

Cuando nosotros consideramos el temor de Jehová, encontramos que es mucho más fácil perdonar a otras personas. «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (Efesios 4:31-32; ver Mateo 6:14-15).

Pensamiento para hoy:

Vamos a vivir para el Señor ahora y nos gozaremos de vivir eternamente con Él.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Mateo 7:1

 
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