El Camino Bíblico - 28 de Mayo

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2 Chronicles 25

En la lectura de hoy:

Amasías reina sobre Judá; la guerra contra los edomitas; Israel derrota a Judá; Uzías asciende al trono en Jerusalén; el castigo de la lepra sobre Uzías

Después que Joás fue asesinado por sus siervos, su hijo Amasías llegó a ser rey de Judá (II de Crónicas 24:25-27; ver II de Reyes 12:21). Cuando empezó su reino: « . . . Hizo él lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto corazón» (II de Crónicas 25:2; II de Reyes 14:1-6). Los motivos confundidos en la vida de Amasías finalmente lo destruyó. En una ocasión él pagó a cien mil adoradores de ídolos del reino del norte de Israel para ayudarle a pelear contra Edom en un esfuerzo para recuperar un territorio perdido (II de Crónicas 25:6). Después de esto «un varón de Dios» lo reprendió por no confiar en Dios completamente, porque sólo « . . . en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar» (25:7-8). Amasías despidió al ejército de Israel y llegó a tener la victoria sobre los edomitas. Pero, en vez de alabar al Señor por la victoria, él « . . . trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso. Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías» (25:14-16).

«Desde el tiempo en que Amasías se apartó de Jehová, empezaron a conspirar contra él en Jerusalén . . . y allá lo mataron» (25:27). Uno de los reyes más prósperos en la historia de Judá fue Uzías, un hijo de Amasías que llegó al trono con dieciséis años de edad (26:1). La clave a su éxito fue sin equivocación que él « . . . persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías . . . su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. Mas cuando ya era fuerte . . . se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso» (26:5,15,16). Sólo los sacerdotes eran aptos para ofrecer incienso a Dios; pero Uzías se negó a parar de hacerlo aun después de haber sido reprendido por Azarías y ochenta sacerdotes de Jehová (26:17). Por consiguiente, Dios castigó a Uzías con lepra. Aunque él había sido un gran rey, Dios aún lo juzgó, pues ningún hombre puede vivir fuera de la Ley. Durante los últimos diez años de su vida, y por razón de la lepra, Uzías fue echado de su propio palacio y también del templo.

Ningún otro pecado es tan engañoso y tan destructivo como el pecado de tener una opinión demasiada alta de sí mismo. «Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Romanos 12:3).

Pensamiento para hoy:

Glorificamos a Jesús al decir: «Alabado sea el Señor».

Lectura opcional:

I de Corintios 15

Versículo de la semana para aprender de memoria: I de Timoteo 1:17

 
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