El Camino Bíblico - 23 de Marzo

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Judges 3

En la lectura de hoy:

Israel hace casamientos mutuos con los cananeos, adoran los falsos dioses, y son derrotados; el Señor levanta jueces para librar a Israel; Débora y Barac

El Señor había dejado algunos grupos del pueblo cananeo. «Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si obedecerían a los mandamientos de Jehová, que Él había dado a sus padres . . . » (Jueces 3:4).

El mayor paso que causó la caída de los israelitas fue que se descuidaron de «los mandamientos de Jehová». El próximo paso fue que ellos « . . . habitaban entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos» (3:5), en vez de destruirlos. El tercer paso en su decadencia pronto siguió: «Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses» (3:6). El cuarto paso fue inevitable, pues las esposas paganas de los israelitas, que adoraban a sus ídolos, no les enseñaban a sus hijos a adorar al Único Dios Verdadero. Y entonces, finalmente: «Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera» (3:7). El resultado fue evidente, pues el pecado no confesado separa al pecador de la mano protectora de Dios. Sin embargo: «Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb» (3:9). Ellos encontraron una luz de esperanza cuando el Señor otra vez proveyó un libertador. Pero los israelitas desarrollaron un patrón de recurrentes apostasías. «Después de la muerte de Aod . . . Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán . . . porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años» (4:1-3).

De Débora podemos aprender que el éxito en cumplir la voluntad de Dios no depende de la edad o del género. Y también podemos aprender de la historia de Israel que, sin considerar lo lejos que estemos o hasta donde nos hemos deslizados del camino del Señor, nuestro misericordioso Padre en el cielo siempre oye las oraciones de aquellos que confiesan sus pecados y entregan sus vidas a Él. Sin embargo, las oportunidades y los años perdidos no se pueden revivir.

«¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros» (Romanos 8:34).

Pensamiento para hoy:

Las riquezas y los placeres son lazos para engañar y desviar al creyente de cumplir con los propósitos eternos de Dios.

Lectura opcional: Juan 14

Versículo de la semana para aprender de memoria: Filipenses 2:15

 
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