El Camino Bíblico - 12 de Agosto, 2013

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Isaías 58 – 63

En la lectura de hoy:

El verdadero ayuno; el pecado, la confesión, y la redención; la gloria futura de Jerusalén; el día de venganza de Jehová; el amor bondadoso de Dios para Israel

Durante la vida de Isaías, los líderes israelitas se quejaron a Dios: «¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no Te diste por entendido?» El Señor entonces les contestó: «He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís (usáis) a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir (en los conflictos personales) con el puño inicuamente . . . » (Isaías 58:3-4).

Aun más serio era su hipocresía, ayunando sólo para ser visto por otras personas, pues Dios les pregunta: «¿Es tal el ayuno que Yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza?» (El ayuno de ellos era para impresionar a otras personas pretendiendo ser humildes.) (58:5). Por medio del profeta Isaías, Dios les recordó a los israelitas que el ayuno aceptable tenía que incluir la compasión por los que están sufriendo: «¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?» (Nunca negando nuestra responsabilidad para nuestra propia familia) (58:6-7).

Isaías continuó, diciéndoles: «Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá Él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad» (58:9). Si lo que hacemos para otras personas (o para el Señor) está supuesto a imponer (o sugerir) un «yugo» de esclavitud sobre ellos (esperando que nos devuelvan los favores especiales), entonces nuestras oraciones y nuestros ayunos no serán aceptados por Dios. Nuestra oración es más eficaz cuando nuestra actitud y nuestra relación con otras personas están en armonía con la voluntad de Dios.

A veces encontramos personas que piensan que la vida del creyente se compone en total de las cosas que no hacemos. Pero la vida del creyente es primero y principalmente esto: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16).

El Espíritu Santo que mora en cada creyente siempre nos guía a tener compasión con otras personas y poder ayudarles en sus necesidades reales: «Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis» (Mateo 25:40).

Pensamiento para hoy:

Con agrado sométase a los arreglos de Dios en su vida, y bajo ninguna circunstancia « . . . contristéis al Espíritu Santo de Dios» (Efesios 4:30).

Lectura opcional:

I de Pedro 2

Versículo de la semana para aprender de memoria: Isaías 55:11

 
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