Alimento Diario - 26 de Febrero

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El nombre

Pero ustedes ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:11

Cuando Alejandro el Grande murió, su imperio fue dividido. Egipto fue dado a Ptolomeo, un general, astrónomo, matemático y, como si todo eso fuera poco, constructor de faros. Sóstrato, el arquitecto de Ptolomeo, hizo un trabajo tan magnífico al diseñar el faro de Alejandría, que con el tiempo dicho faro se convirtió en una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Sóstrato sabía que el faro que había diseñado se haría famoso, por lo que, con la esperanza de que su nombre pasara a la historia, quiso tallarlo en la base del mismo. Pero su jefe, Ptolomeo, no pensaba igual. Él quería que fuera su nombre el que estuviera escrito, para así recibir él toda la gloria.

Finalmente, Sóstrato encontró una solución. En letras hermosas que saltaban a la vista, Sóstrato ordenó escribir el nombre de Ptolomeo en yeso. Lo que no le dijo a Ptolomeo fue que, en el granito que estaba debajo del yeso, había hecho tallar su nombre. Él sabía que, con el tiempo, el golpe continuo del mar iría erosionando el yeso en que estaba tallado el nombre "Ptolomeo", hasta dejar al descubierto el granito en el que estaba tallado su propio nombre.

¿Qué nombre está tallado en su corazón y en su alma? Hay dos individuos que le reclaman: el Salvador Jesús, y el charlatán Satanás.

Jesús demostró que nos ama cuando dio su vida por nosotros, logrando así nuestro perdón. Gracias a la obra de Cristo, los creyentes somos justificados ante el Padre. Pero, a pesar de lo que Jesús ha hecho, Satanás sigue queriendo apoderarse de nosotros. A través del lavamiento del bautismo y de la fe que nos da y mantiene el Espíritu, el nombre que con orgullo debemos llevar tallado en nuestro corazón es el de Jesús.

Como San Pablo les escribió a los creyentes en Corint "ustedes ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios."

En resumen, cuando alguien nos mira o nos escucha hablar, debería decir: "se nota que esa persona pertenece a Jesús".

ORACIÓN: Padre celestial, haz que mi testimonio del sacrificio del Salvador sea claro, para que nadie se confunda. Soy salvo por Jesús, y estoy orgulloso de llevar su nombre. Te lo pido en su nombre. Amén.

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