Alimentio Diario - 17 de Septiembre

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Reconciliación

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. 2 Corintios 5:17-19

Hace un par de años se publicó el libro escrito por el Senador Ted Kennedy.

Más allá de la opinión personal que tengamos acerca de la trayectoria política del Senador, es interesante notar lo que escribió acerca de sus acciones con respecto a la muerte de su amiga Mary Jo, quien se ahogó en un accidente en el año 1969.

Kennedy describió sus acciones como "inexcusables", y confesó que, movido por el  miedo, había tomado algunas "decisiones terribles".

La parte del libro que más me llamó la atención fue donde dice: "El perdón es un proceso que nunca termina".

Es mi oración que todos ustedes sepan que ese concepto está equivocado. Los cristianos sabemos con total certeza que, en Jesús, tenemos el perdón absoluto, completo, y total de nuestros pecados.

Cuando el Salvador se arrodilló en el Jardín de Getsemaní, el peso de las transgresiones del mundo fue cargado sobre él. Y cuando respiró por última vez en la cruz del Calvario, pagó el castigo por cada uno de esos pecados.

Por la gracia de Dios, los creyentes recibimos corazones arrepentidos y una fe poderosa en el poder de la sangre preciosa y santa de Jesús y su inocente sufrimiento y muerte.

Gracias al sacrificio de Jesús, los creyentes somos reconciliados con nuestro Señor, y sabemos que Jesús ha hecho lo que nosotros no podíamos hacer: nos ha reunido nuevamente con nuestro Padre.

Eso fue lo que San Pablo estaba diciendo cuando, bajo la inspiración del Espíritu Santo, escribió: ‘si alguno está en Cristo, es una nueva creación'.

San Pablo, que había estado involucrado en el asesinato de Esteban, sabía que, si Jesús había podido reconciliar a un asesino como él y darle paz, también podía hacer lo mismo por otros.

Es una lástima que el Senador Kennedy no supiera esto, pero me alegro que usted lo sepa.

ORACIÓN: Querido Señor Jesús, te doy gracias por la paz y el perdón que me has dado. Permíteme que, como tu nueva creación, comparta la alegría que tengo con los demás. En tu nombre. Amén.

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